Revista Arantzazu-Munduan (para quien busca en la solidaridad)
Tasa Tobin ¿Una alternativa?
Para quienes intentamos trabajar de forma solidaria y cooperante ninguna persona ni cuestión mundial nos resulta extraña y ajena. Ahora que hemos comenzado un nuevo año de negras perspectivas y persistente insistencia sobre la situación de crisis en que nos encontramos desde hace tiempo en el Norte enriquecido y en esta Europa cada vez más volcada sobre sí misma, que olvida demasiado a menudo la realidad globalizada, es conveniente mantener los ojos y oídos abiertos a esta realidad que se conduce, principalmente, por parámetros económicos y monetaristas.
Por eso comenzar diciendo que no todo es tan negro como nos lo pintan y que existen alternativas… así que nos preguntamos si la Tasa Tobin puede ser una de ellas. ¿Qué es esta Tasa Tobin? Es una propuesta de James Tobin premio Nobel de Economía en 1981, norteamericano graduado en la Universidad de Harvard y profesor de la de Yale; que consiste en pagar un impuesto cada vez que se produce una operación de cambio entre divisas, para frenar el paso de una moneda a otra y para, en palabras de Tobin, "echar arena en los engranajes demasiado bien engrasados" de los mercados monetarios y financieros internacionales. La tasa debía ser baja, en torno al 0,1%, para penalizar solamente las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta a muy corto plazo entre monedas, y no a las inversiones. Es decir, y para poner un ejemplo y no perdernos demasiado en este complejo mundo de la economía mundial, gravar entre 10 y 25 centavos por cada 100 dólares en cada transacción
La propuesta durmió durante más de 20 años, rechazada incluso por el propio Tobin que decía haber sido malinterpretado. Sin embargo, en 1997, Ignacio Ramonet, editor de Le Monde Diplomatique, reimpulsó el debate sobre la creación de la Tasa Tobin y creó una asociación para promoverla: ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos). La tasa se ha convertido en un asunto defendido por los grupos altermundistas y ha conseguido irrumpir en el debate político de la calle, en algunos parlamentos y en la UE. [
La Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) concluyó que la tasa Tobin permitiría recaudar 720.000 millones de dólares anuales, distribuibles a partes iguales entre los gobiernos recaudadores y los países más pobres. Por su parte, el PNUD afirma que con el 10% de la suma recaudada sería posible proporcionar atención sanitaria a todos los habitantes del planeta, suprimir las formas graves de malnutrición y proporcionar agua potable a todo el mundo, y que con un 3%, se conseguiría reducir a la mitad la tasa de analfabetismo presente en la población adulta, universalizando asimismo la enseñanza primaria.
Actualmente, a nivel de la Unión Europea, se está trabajando en una Directiva Comunitaria que regule la aplicación a nivel de la UE de una Tasa sobre las Transacciones Financieras (TTF), lo cual resulta interesante y abre un abanico de expectativas en relación a una de las reivindicaciones y aspiraciones de la sociedad civil desde la definición de los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio) en 1990.
De hecho, con fecha 2 de febrero de 2011, la Comisión Europea lanzó una consulta abierta a los agentes sociales, inversores y consultorías relevantes. Lo cual indica que algo va cambiando en el pensar de los dirigentes políticos de la UE y que poco a poco se van abriendo a postulados como la Tasa considerada por muchos utópica y contraproducente o simplemente discriminatoria.
No hay sorpresas en las conclusiones de esa consulta: los ciudadanos y la sociedad civil se posicionan claramente a favor de una TTF, mientras que las entidades financieras contemplan con preocupación cualquier tipo de impuesto.
En el Consejo europeo del 25 de mayo de 2011, cumbre de gran interés, se hace constar que “los Jefes de Estado y de Gobierno acuerdan que la introducción de una tasa sobre las transacciones financieras debe ser explorada y desarrollada con mayor amplitud en el área euro, la UE y a nivel internacional”. Aunque la declaración establece que la tasa debe ser “explorada” y no “implementada”, lo que significa esperar a los resultados del estudio de impacto, es la primera vez que se expresa una opción de tales características y con tal claridad a nivel de máximos responsables de la eurozona.
El 22 de Junio de 2011, la Dirección General de Comunicación del Parlamento Europeo publicó un interesante documento que recoge la opinión de 26.825 ciudadanos europeos de la EU27 en relación a una tasa sobre las transacciones financieras. El resultado revela que los europeos son muy favorables a la introducción de la tasa: Un 61% de los encuestados de la UE27 y el 63% de la eurozona.
Entre los votos favorables su apoyo se basaba en los siguientes argumentos: “para combatir la especulación excesiva y prevenir crisis futuras” (41%), “para que los actores financieros contribuyan a los costes de la crisis” (35%), o como medida para la “reducción de los déficits públicos” (11%) y para “financiar políticas innovadoras” (10%).
Las razones aducidas por sus opositores son las siguientes: “No es practicable si no se introduce a nivel global” (26%), “debilitaría la competitividad de los mercados financieros europeos” (22%), “haría que solamente los actores financieros contribuyesen a los costes de la crisis” (22%) o “provocarían una huida de capitales de la UE” (21%).
Evidentemente se dan posturas a favor y en contra, pero en todo caso parece que sería positiva su implantación globalizada en los mercados financieros para frenar la especulación que sigue existiendo y aminorar la crisis, al mismo tiempo que los propios actores financieros (banca, etc.) contribuirían a cubrir los costes de la crisis generada por ellos mismos.
En todo caso se nos muestra la importancia de la insistencia y movilización ciudadana a través de distintos cauces y canales más técnicos y profesionales o de “a pie de calle”. Es decir, es conveniente estar atentos incluso a cosas que nos superan y desbordan como la economía mundial, europea y local, para no dejar hacer sin más a los especuladores y fríos técnicos que no quieren tener en cuenta a las personas y solamente buscan un lucro sin límite. Así vemos que movimientos como ATTAC, con su empeño pertinaz, han ido creando mentalización y cuestionamientos hasta el punto de incidir en los estamentos y parlamento europeo.
Aunque simples ciudadanos no podemos dejar que el sector financiero siga comportándose como lo viene haciendo hasta ahora, donde genera crisis y los Estados y ciudadanía tienen que salir a su rescate. No podemos permitir que se sigan haciendo determinadas prácticas y podemos pedir y exigir que se incorporen otras nuevas como la TTF con amplia capacidad recaudatoria que, según nos dice el PNUD y así lo hemos indicado anteriormente, serviría para dar respuesta positiva a muchas de las demandas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que queremos se sigan trabajando.
Es tiempo de que las Instituciones financieras realicen una contribución justa y razonable a la cobertura de los costes de la crisis, en la línea adelantada por el FMI y el G20. Es necesario que se supere la fragmentación del mercado europeo de servicios financieros en actividades o jurisdicciones y se armonicen los productos a nivel de la UE asegurando el funcionamiento del mercado único interior.
¿Utopía irrealizable o alternativa? Nos parece que es más bien una alternativa sobre la que seguir insistiendo y apoyarla para que llegue a tomar forma y lugar concreto en la dinámica socio-económica que nos supera. Es reconfortante saber que los esfuerzos de tanta y tanta gente en el devenir del tiempo no terminan siendo estériles, que a nivel de la UE no se hacen oídos sordos a algunas de las demandas y propuestas alternativas de la ciudadanía.
Evidentemente este andadura por parte de la UE, aún siendo buena noticia, tiene todavía muchas sombras y está cuajada de bastantes indefiniciones; además cuenta con una buena oleada de críticas por parte de las personas representantes de la banca y de ciertos académicos o políticos hostiles a la medida, que ¡esperemos! no tardará en llegar.
Lo importante es que no todo son malas noticias y algo se mueve, que los tahúres del casino global están en el punto de mira y se buscan otras actuaciones que posibiliten un mejor funcionamiento de la economía real al servicio de las personas y no al contrario.






